EL FRANCOTIRADOR
Por Óscar Jiménez Núñez
Mientras las lluvias torrenciales azotan el sur de Tamaulipas y el norte de Veracruz, dejando comunidades enteras bajo el agua, el gobierno municipal de Nuevo Laredo ha decidido no mirar hacia otro lado.
una vez más Nuevo Laredo recuerda que la solidaridad también es política pública, y por ello se ha lanzado una colecta masiva de víveres para apoyar a los damnificados, convocando a la ciudadanía a sumarse con alimentos no perecederos, productos de higiene y artículos de primera necesidad.
Esta iniciativa, es encabezada por la presidenta municipal Carmen Lilia Canturosas Villarreal y respaldada por distintas dependencias locales.
Lo que comenzó como una respuesta institucional se ha transformado en una ola ciudadana que extiende su mano a sus hermanos en desgracia.
Les cuento que las familias neolaredense están acudiendo con las manos llenas de ayuda y con sus corazones abiertos.
Y es que hay que plantearlo así…Más allá de la logística, lo que está en juego es el tejido social. Por ello, yo veo que este gesto de ayuda desde el norte fronterizo hacia el sur golpeado por el clima es también una afirmación de unidad.
Nuevo Laredo, con sus propios desafíos, demuestra que la empatía no se suspende por la geografía ni por la agenda local.
La colecta no solo busca aliviar el hambre y la incertidumbre de quienes lo han perdido todo, sino también recordarnos que la política puede ser puente, y no muro.
Que desde la frontera se puede ver al sur con una mirada de hermano, y que la respuesta ante la emergencia puede ser también una oportunidad para reconstruir vínculos entre regiones que comparten más que territorio estatal o nacional, comparten destino.
Además, esta acción conjunta es una bocanada de esperanza. Porque cuando el agua arrasa, lo que queda es la gente. Y cuando la gente se organiza, ningún desastre es más fuerte que la voluntad de ayudar.
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