12 Marzo 2026
EL FRANCOTIRADOR
Por Óscar Jiménez Núñez
De vez en cuando en Tamaulipas, aparece un dato que obliga a preguntarnos por qué no lo habíamos escuchado más fuerte.
Son datos buenos, digno de difundirlos y me estoy refiriendo a qué en tres años, el gobierno de Américo Villarreal Anaya ha reparado más de 2 mil escuelas en todo el estado.
Sí, leyó bien, dos mil. Son muchas ¿verdad?
Y lo interesante es que este número no cayó del cielo. Viene de un contexto donde las escuelas arrastraban años de abandono.
Podíamos ver qué, por ejemplo, los techos parecían coladeras, baños que daban pena ajena y salones donde el ventilador era más un adorno que un alivio.
La pandemia terminó de rematar lo que ya estaba frágil. Así que, cuando uno escucha que se han atendido miles de planteles, no es un logro pequeño, es como una una cirugía mayor al sistema educativo.
Porque una escuela reparada no es solo un edificio bonito. Es en realidad un mensaje.
Un mensaje que es decirle a una comunidad que sí importa, que sus niñas y niños merecen estudiar sin goteras, sin cables pelones, sin miedo a que el techo se venga abajo. Es devolver dignidad a los alumnos.
Además, hay algo que a veces olvidamos y esa es que la infraestructura escolar también es política pública social.
Porque una escuela en buen estado reduce deserción escolar, mejora el ánimo docente, fortalece el tejido comunitario y hasta ayuda a que los padres se involucren más en la vida escolar de sus hijos.
Hay que subrayar que reparar 2 mil escuelas no significa que el trabajo esté terminado.
Y es que Tamaulipas tiene más de 6 mil planteles, muchos con necesidades distintas.
Y la infraestructura, como todo, se desgasta. Lo que hoy se arregla, mañana vuelve a pedir mantenimiento.
Pero también es cierto que, en un país donde la educación suele ser la primera en la lista de pendientes y la última en la de prioridades, ver un avance de esta magnitud merece reconocerse.
Finalmente les digo que a veces, lo que cambia la vida de una comunidad no es una gran obra monumental, aunque también sea necesaria, sino una escuela que de esperanza de un futuro mejor y que no se caiga a pedazos.
osjinuf@gmail.com

