LA COLUMNA DE HOY


EN LA UAT CRECE LA VOCACION CIENTÍFICA

02 Enero 2026
EL FRANCOTIRADOR
Por Óscar Jiménez Núñez

En 2025, la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) vivió un momento decisivo para su ecosistema científico y abrió el 2026 con la idea de hacer crecer la vocación científica de la institución.

No se trató solo de convocatorias o programas aislados, sino de una propuesta más profunda y básicamente la UAT se preguntó, a mí modo de ver, ¿Qué papel quiere jugar la UAT en el mapa nacional de la investigación? ¿Y qué tan preparada está para sostenerlo?

Este 2025, la universidad Autónoma de Tamaulipas reforzó su participación en dos plataformas clave para el desarrollo científico en México.

Se puede observar que por un lado, se impulsó la incorporación de su planta académica al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), cuya convocatoria 2025 ya fue difundida ampliamente dentro de la institución.

Y por otro, promovió la integración de estudiantes al Programa Delfín, una red interinstitucional que permite estancias de investigación en México y el extranjero, y que abarca áreas que van desde Física y Matemáticas hasta Biotecnología, Ciencias Agropecuarias y Ciencias Sociales.

Ambas iniciativas son importantes, pero también revelan que la UAT sigue apostando por mecanismos externos para fortalecer su músculo científico y a la vez impulsando la cultura científica intramuros.

Lo anterior es una señal de que la universidad reconoce que la colaboración es indispensable para crecer. Sin embargo, también pone de relieve que la institución se encuentra haciendo esfuerzos institucionales para consolidar un ecosistema propio de investigación con suficiente visibilidad nacional.

Y ahora vale la pena preguntarnos ¿Dónde se sitúa la UAT en el panorama científico?

La UAT ocupa un espacio relevante en la región noreste, especialmente en áreas aplicadas: salud, biotecnología, ciencias agropecuarias y estudios sociales vinculados al desarrollo regional.

Los esfuerzos de 2025 muestran una universidad que quiere fortalecer su presencia en redes nacionales e internacionales, y que busca que más docentes ingresen o permanezcan en el SNII y que más estudiantes vivan experiencias de investigación temprana.

Esto habla de una institución que está construyendo capacidades, y que va en el camino correcto.

Y la pregunta no es si la UAT investiga —porque lo hace—, sino si puede convertir esa investigación en un motor de transformación regional. Y en eso se encuentra, lo va logrando.

Tamaulipas necesita ciencia aplicada para resolver problemas urgentes como salud pública, seguridad hídrica, desarrollo agropecuario sostenible, movilidad laboral, innovación energética.

El 2025 pudo haber sido un punto de inflexión. Las convocatorias del SNII y el Programa Delfín fueron ventanas de oportunidad, pero la verdadera apuesta es interna.

Consolidar grupos de investigación, fortalecer laboratorios, atraer financiamiento externo y, sobre todo, construir una visión científica que trascienda la burocracia. Y en eso trabaja ya la Universidad Autónoma de Tamaulipas.

La UAT está en movimiento y toda la comunidad universitaria acompaña a su autoridad en este esfuerzo.

osjinuf@gmail.com


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