LA COLUMNA DE HOY…


LA UAT CONSTRUYE HISTORIAS DE VIDA

03 Febrero 2026

EL FRANCOTIRADOR 

Por Óscar Jiménez Núñez 

A veces olvidamos que, detrás de cada carretera nueva, cada empresa que se instala o cada proyecto comunitario que despega, hay una historia que empezó mucho antes.

Si, en un salón de clases, en un laboratorio o  o en una biblioteca. Y en Tamaulipas, muchas de esas historias llevan las mismas siglas… UAT.

La Universidad Autónoma de Tamaulipas es el alma mater de miles de tamaulipecos que orgullosos construimos diariamente nuestro estado.

 La UAT está en todas partes, aunque no siempre la veamos. Y por eso es muy relevante su trabajo educativo, ya que vivimos en un estado tan diverso como el nuestro.

En el sur, por ejemplo, la UAT ha sido una especie de brújula para el desarrollo portuario y energético. 

Ahí se forman ingenieros que entienden el lenguaje de los barcos, los ductos y los proyectos industriales que mantienen viva la economía de Tampico, Madero y Altamira.

 No es casualidad que muchas de las decisiones técnicas que sostienen la zona salgan de gente que pasó por sus aulas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.

En el centro, la historia es distinta, más administrativa, más de políticas públicas, más de “cómo hacemos que esto funcione”.

Ciudad  Victoria ha visto generaciones de profesionales que hoy sostienen instituciones, diseñan programas sociales o empujan reformas que afectan la vida diaria de miles. 

La UAT funciona en la capital del estado  como un semillero de servidores públicos, pero también de críticos que no cierran los ojos ante la realidad.

Y en el norte, la cosa se pone todavía más interesante. Déjenme platicarles por qué.

La frontera vive a otro ritmo, con otra lógica, y la UAT lo entiende muy bien. Desde Nuevo Laredo hasta Matamoros, pasando por Reynosa, la UAT ha sido clave para formar perfiles que se mueven entre el comercio internacional, la logística, la seguridad y la industria maquiladora. 

No es exagerado decir que buena parte del músculo laboral que sostiene la frontera salió de las aulas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.

Lo que más me gusta de la UAT, y esto lo digo como egresado, es que ha logrado adaptarse a un estado que cambia de piel con el paso de los años. 

Sí, se que no es perfecta, claro que lo sé, y también tengo conocimiento de que tiene pendientes como institución, también retos, y hay momentos en los que parece que avanza lenta, pero su paso es firme. 

Y observo también que  tiene una capacidad enorme para conectar a la gente con oportunidades reales, y eso, en Tamaulipas, vale oro.

Quizá por eso, cuando hablamos de desarrollo regional, deberíamos dejar de pensar solo en infraestructura, inversión o seguridad. 

El desarrollo también se esculpe en las aulas, en los proyectos de investigación, en las prácticas profesionales, en los profesores que te cambian la vida sin proponérselo. 

Y ahí, la UAT lleva décadas haciendo su parte.

Al final de cuentas la Universidad Autónoma de Tamaulipas no solo forma profesionistas. Construye historias de vida.

Y muchas de esas historias, como la tuya y la mía, terminan moviendo al estado entero.

osjinuf@gmail.com


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