LA SALUD EMPIEZA EN LAS ESCUELAS DE TAMAULIPAS 


EL FRANCOTIRADOR 

Por Óscar Jiménez Núñez 

La salud pública se construye en comunidad, y las aulas son uno de sus mejores aliados.

Por ello el secretario de Educación, Miguel Ángel Valdez García, lo dijo con claridad.

Si queremos que Tamaulipas siga siendo una entidad libre de sarampión, hay que redoblar esfuerzos. Y eso empieza por las instalaciones escolares.

 Las escuelas. Ahí donde conviven cientos de niñas y niños todos los días, donde un virus puede encontrar terreno fértil… o toparse con una muralla de vacunas.

De tal modo que podemos subrayar que lo interesante de estas jornadas intensificadas es que no se viven como un trámite burocrático, sino como un acto cotidiano de cuidado. 

Las familias agradecen no tener que trasladarse a un centro de salud, los docentes se involucran, los menores aprenden (sin darse cuenta) que la prevención también es parte de la vida escolar.

Y en un contexto global donde el sarampión ha reaparecido en países que creían tenerlo bajo control, la estrategia cobra aún más sentido. 

Y aunque no se trata de alarmar a la gente, sí hay que recordar que la inmunización es una de las herramientas más poderosas que tenemos para evitar brotes que, aunque parezcan cosa del pasado, pueden regresar si bajamos la guardia.

Así llegamos a la definición de que las aulas no solo enseñan matemáticas, geografía  o lectura, entre otras áreas del conocimiento, sino que  también enseñan hábitos saludables. 

Y que la vacunación llegue directamente a los planteles envía un mensaje claro.

Que la salud es un derecho, pero también una responsabilidad compartida. Y cuando el Estado, el gobierno  pues, se coordina con el sistema educativo, las cosas fluyen, se hacen mejor.

Además, estas jornadas permiten detectar rezagos, actualizar esquemas y reforzar la confianza en el sistema de salud. 

Hoy nos enfrentamos a diario a la desinformación que circula más rápido que cualquier virus, y ver al personal médico trabajando de la mano con maestro y maestras y directivos ayuda a reconstruir certezas.

Así que mantener a Tamaulipas libre de sarampión no es una tarea individual, es de todos. 

Y a mí entender, estás jornadas de vacunación en las escuelas tamaulipecas, es una apuesta por el futuro.

Porque al final, cada vacuna aplicada es un niño que no enfermó, una familia que no tuvo que preocuparse, una comunidad que siguió adelante sin interrupciones.

osjinuf@gmail.com


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