13 Enero 2026
EL FRANCOTIRADOR
Por Óscar Jiménez Núñez
Este es un momento para la reflexión, y para convertirlo en punto de arranque para los neolaredenses.
Empiezo diciéndoles que hay ciudades en todo el país, que arrancan el año con propósitos, y esta bien, eso es bueno. Pero …
Nuevo Laredo, en cambio, lo inicia con expectativas reales, basadas en hechos verificables
Además, hay que subrayarlo, no se trata de cualquier expectativa. Porque las expectativas de Nuevo Laredo son de las que se generan cuando un gobierno cierra un ciclo (2025) con números altos en encuestas de aprobación ciudadana y con reconocimientos desde la Secretaría de Gobernación por el trabajo realizado el año anterior.
Es el tipo de escenario donde la gente empieza a preguntarse, con una mezcla de curiosidad y exigencia: ¿y ahora qué sigue?
Porque si algo quedó claro en 2025 es que la administración de Carmen Lilia Canturosas Villarreal logró instalar una narrativa de resultados positivos, muy de acuerdo a lo logrado .
Calles rehabilitadas, programas sociales visibles, una relación más fluida con el gobierno federal y una presencia constante en temas de seguridad y desarrollo urbano.
Todo eso, sumado, construyó una percepción ciudadana positiva que no es tan común en los gobiernos municipales del país, y mucho menos en Tamaulipas donde tenemos muchas localidades olvidadas por su propio gobierno municipal, como es el caso del municipio de Victoria.
Pero 2026 no es un año cualquiera. Es un año donde la ciudadanía ya no se conforma con que las cosas “mejoren tantito”.
Porque cuando un gobierno como el de Carmen Lilia Canturosas, recibe aplausos y reconocimientos, el ciudadano automáticamente espera el siguiente acto. Y ahí está el reto.
¿Qué se puede esperar?
Lo primero es continuidad en los logros y para eso estoy convencido que el gobierno de Carmen Lilia Canturosas Villarreal está preoarado.
Y está preparado en el sentido de consolidar lo que ya funciona. Porque la gente quiere que a los programas sociales que dieron resultados no se les baje el ritmo.
Lo segundo es profundidad. Porque si 2025 fue el año de sentar bases, 2026 debe ser el de afianzar esas estructuras sociales y administrativas, y estoy seguro que ese objetivo se logrará.
Es decir, más infraestructura estratégica, más orden urbano, más claridad en cómo se está preparando la ciudad para los próximos diez años, no solo para los próximos doce meses.
Y lo tercero —quizá lo más importante— es cercanía con la gente. Ya que en mi opinión las encuestas de aprobación no solo miden obras, también miden emociones.
Miden si la gente siente que el gobierno la escucha, la atiende, la respeta y también en este renglón Carmen Lilia Canturosas Villarreal salió bien calificada en 2025 por estar gobernando en todo momento con gran cercanía con la gente.
Me quiero detener en lo siguiente. Hay un punto que pocas veces se menciona, cuando un gobierno llega a un nivel tan alto de reconocimiento, también se vuelve más proclive a la comparación.
Cada decisión, cada obra, cada retraso, cada acierto… todo se mide con lupa. Y en una ciudad fronteriza como Nuevo Laredo, donde los cambios se sienten más rápido que en otros lugares, esa lupa es todavía más exigente, y el gobierno local morenista actual ha pasado esa prueba
Nuevo Laredo entra a 2026, como coloquialmente se dice, con la vara alta. Y eso, lejos de ser un problema, puede ser una oportunidad.
Porque pocas ciudades tienen la ventaja de iniciar el año con una ciudadanía que, en lugar de resignación, tiene expectativas.
Y cuando una comunidad espera más de su gobierno, es porque este le ha respondido positivamente, y también está dispuesta a acompañar más.
osjinuf@gmail.com
