Conectividad y Dignidad Urbana en Altamira 


16 Junio 2026

EL FRANCOTIRADOR 

Por Óscar Jiménez Núñez 

Vamos a platicar del esfuerzo institucional por entregar buenas obras viales en el municipio de Altamira para beneficio de todos.

Por eso les cuento que el crecimiento económico de Altamira no se puede entender sin una infraestructura que esté a la altura de su potencial industrial.

Pero sobre todo, de las necesidades de su gente. Y en ese sentido  hemos visto los últimos meses, que la administración del alcalde Armando Martínez Manríquez ha pisado el acelerador en materia de conectividad.

Y ello ha potenciado el desarrollo urbano y económico de esta localidad del sur de Tamaulipas.

Les digo que el Dr. Arman Martínez Manríquez ha consolidando un paquete de obras viales que busca cerrar la histórica brecha de pavimentación tanto en las colonias populares como en las comunidades rurales.

Esta estrategia de la presente administración municipal morenista no se ha limitado a tirar asfalto, ya que el enfoque actual apuesta por la integralidad. 

Sí, porque cada calle entregada llega acompañada de la renovación de redes hidrosanitarias, banquetas ordenadas y alumbrado público con tecnología solar autónoma. 

Y de verdad, esto no solo mejora el flujo vehicular, sino que transforma el entorno social, brindando seguridad y plusvalía a las familias altamirenses.

Déjeme decirles que la inversión pública se ha dispersado con un criterio de justicia social, priorizando los sectores que por años padecieron de accesos de tierra y lodo dentro de un espiral de abandono institucional de parte de los gobiernos prianistas.

 Pongo especial énfasis en las obras de conectividad que como justicia social llegaron a la zona rural altamirense.

Porque el rezago en el campo de Altamira era grande y el gibierno de Armando Martínez empiezó a atenderlo con pasos firmes. 

Comunidades como Estación Colonias y Villa Cuauhtémoc han recibido obras de pavimentación y alumbrado autónomo, garantizando que el desarrollo que genera el puerto también impacte positivamente a los productores y familias del sector rural.

 Finalmente les hablo del Impacto Social del Concreto y el Asfalto.

Subrayó que más allá de las cifras y los millones de pesos invertidos, el verdadero valor de estas obras reside en el impacto cotidiano. 

Una calle pavimentada significa que la ambulancia puede entrar sin contratiempos, que el transporte público optimiza sus rutas y que los niños pueden caminar hacia la escuela sin enlodarse los zapatos.

Es aquí donde decimos que Altamira avanza hacia una fisonomía más urbana, ordenada y competitiva.

osjinuf@gmail.com


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