EL FRANCOTIRADOR
Óscar Jiménez Núñez
En prácticamente cualquier ciudad de Tamaulipas, hablar de salud suele ser hablar de distancias.

La distancia al hospital, la distancia al especialista, la distancia entre lo que uno necesita y lo que realmente puede pagar.
Por eso hay iniciativas que, sin ser espectaculares, se sienten como un respiro. Una de ellas es la de los Corredores de la Salud 2026, parte del programa Lazos del Bienestar, que decidió romper con la lógica tradicional y llevar los servicios directamente a donde están las familias.
Porque sí, hay zonas de la Entidad donde la atención médica no llega con la misma facilidad.
Son polígonos de atención prioritaria donde las consultas se posponen, los chequeos se olvidan y los trámites se vuelven un obstáculo más grande que la propia enfermedad. Y justo ahí es donde esta estrategia cobra sentido.
Porque si la gente no puede acercarse a la salud, entonces la salud debe acercarse a la gente esa es la estrategia, sencilla, pero eficaz.
Un corredor que no es una calle, sino una oportunidad
Repito la idea es sencilla, pero poderosa, ya que crear rutas comunitarias donde se concentran servicios médicos, orientación preventiva, atención psicológica, nutrición, activación física y acompañamiento social.
No es solo una brigada; es una especie de “pasillo comunitario” donde las familias pueden resolver en una mañana lo que normalmente les tomaría semanas.
Y lo mejor es que estos corredores no llegan como visitas fugaces, llegan con intención, con continuidad, con la lógica de construir confianza.
Porque en los polígonos de atención prioritaria la salud no solo se mide en diagnósticos, sino en presencia.
Esto nace de la estrategia Lazos del Bienestar y lleva tiempo apostando por esta visión integral, donde la atención no se limita a un consultorio, sino que se convierte en un puente entre instituciones y comunidad.
Los Corredores de la Salud 2026 en Tamaulipas refuerzan esa idea, donde la salud no es un servicio aislado, es un conjunto de cuidados que se tejen entre médicos, trabajadores sociales, promotores comunitarios y familias.
Y cuando ese tejido se coloca justo en el corazón de las colonias que más lo necesitan, algo cambia.
Quizá por eso esta iniciativa ha generado buena conversación. Porque no promete resolver todos los retos, pero sí demuestra que la atención integral funciona mejor cuando se piensa desde el territorio y no desde la oficina.
Que la salud es más efectiva cuando se vuelve cercana, accesible y humana.
osjinuf@gmail.com