EL FRANCOTIRADOR
Por Óscar Jiménez Núñez
Déjeme decirle, que por desgracia el costo de alimentarse sigue subiendo en México.

Les digo que en septiembre de 2026, la canasta alimentaria registró un aumento anual de 4.9% en las zonas rurales y de 5.5% en las urbanas de acuerdo a información proporcionada por el INEGI.
Estás dos cifras confirman una realidad que millones de familias ya sienten cada vez que hacen las compras en el supermercado.
Ey la realidad es que el dinero alcanza para menos.
El mayor incremento del costo de la canasta alimentaria en las ciudades refleja una presión creciente sobre los hogares, especialmente aquellos con ingresos fijos.
Cuando los alimentos básicos se encarecen, las familias se ven obligadas a ajustar sus hábitos, reducir cantidades, sustituir productos más nutritivos por opciones más económicas o destinar una mayor parte de su presupuesto a la comida.
La consecuencia de todo esto es clara:
Disminuye el poder adquisitivo y aumenta la vulnerabilidad económica de quienes ya enfrentan dificultades para llegar a fin de mes, y eso por desgracia es la vida diaria de muchas familias mexicanas.
Porque cuando sube la canasta alimentaria, no solo aumentan los precios; también crece la preocupación de miles de hogares por garantizar algo tan básico como una alimentación adecuada.
Aunque hay que decir que a un desajuste de la economía del país, las familias siempre tienen el salvavidas de los programas sociales.
osjinuf@gmail.com