EL FRANCOTIRADOR
Por Óscar Jiménez Núñez
10 Abril 2026
En Ciudad Madero, estos días la temperatura política anda muy alta.
Resulta que el sol de Semana Santa trajo, de acuerdo a denuncias públicas, represión, violencia de género e indiferencia de las autoridades tamaulipecas que defienden a la mujer.
Le cuento. La regidora priísta Mayra Ojeda decidió alzar la voz y denunciar lo que describe como un ambiente de represión dentro del ayuntamiento que preside Erasmo González Robledo del partido Morena.
Y vaya que su declaración no pasó inadvertida. Y le cuento por qué
Porque buena parte de la conversacion pública en el municipio de Madero se registró en redes sociales, y la verdad es que el alcalde Erasmo González Robledo salió muy raspado por tantas críticas hacia su gobierno nunicipal.
Muchas quejas, muchas de ellas que centraron sobre corrupción, descuido en los servicios públicos como recolección de basura y no se diga de la mala actuación de los agentes de tránsito en esa localidad del sur de Tamaulipas.
Y según lo que la regidora tricolor maderense Mayra Ojeda ha expresado, el problema no es solo una diferencia de opiniones entre ella y el alcalde (que sería lo normal en cualquier cabildo vivo—)sino una dinámica donde cuestionar decisiones o pedir información se convierte en motivo de fricción.
No hay tolerancia pues, en la administración de Erasmo González, en otras palabras, es un ayuntamiento donde la crítica no es bienvenida.
Y eso, en un municipio que presume cercanía con la ciudadanía, suena contradictorio.
Lo interesante es que estas tensiones no surgen en el vacío. En Madero, como en todos los municipios del país, el cabildo suele ser un termómetro de cómo se llevan las cosas puertas adentro.
Cuando una regidora denuncia presiones, lo que está diciendo entre líneas es que el debate público se está quedando corto y que las decisiones importantes se están tomando en espacios cada vez más cerrados.
Por ello la narrativa de Mayra Ojeda también toca un punto sensible, y esa es que la idea de la pluralidad dentro del gobierno municipal de Ciudad Madero no solo es incómoda, sino castigada.
Y eso abre una conversación más amplia sobre cómo se entiende el poder local en ese gobierno morenista y qué tan dispuesto está a convivir con voces que no siempre aplauden.
Mientras tanto, en la calle, la gente observa. Y lo cierto es que cada vez que una figura pública denuncia represión, se enciende una alarma que no conviene ignorar.
Porque si algo debería distinguir a un gobierno municipal es su capacidad de escuchar, incluso cuando lo que se dice no es agradable.
Al final, este episodio dejará una reflexión comunitaria flotando en el aire. ¿En la próxima elección municipal debemos votar por otro partido político?
osjinuf@gmail.com
