EL FRANCOTIRADOR
Por Óscar Jiménez Núñez
Déjeme contarles que el diputado morenista Víctor Manuel García Fuentes recién propuso la creación de una Estrategia Estatal de Alfabetización Mediática Crítica y Ciudadanía Digital.

¿De que se trata? De enseñarnos a no creernos cualquier tontería que leemos en internet.
Y es que vivimos pegados a la pantalla del celular o de la computadora.
Prácticamente nos levantamos, revisamos el celular primero, después almorzamos, volvemos a revisar el celular o la computadora , después comenos, regresamos nuestro atención al Smartphone o conmutador y enseguida cenamos para posteriormente irnos a dormir y lo último que vemos es la luz azul de la pantalla.
Así transcurre nuestra moderna existencia.es decir, consumimos información a un ritmo frenético.
El problema es que en ese mar de publicaciones hay de todo, desde el video del gatito tierno hasta la nota falsa que jura que el fin del mundo es el próximo martes o que tal político se comió un bebé o le quitaron su visa en uno de los puentes internacionales.
Y admitámoslo, más de una vez tu amigo (o tú mismo, no te hagas) ha compartido una fake news en el grupo de WhatsApp de los cuates.
Ahí es donde entra la propuesta del legusjador García Fuentes. La idea no es censurar las redes —el internet, que ya es indomable, por cierto, sino dotarnos de buenas herramientas digitales como ciudadanos.
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El diputado argumenta, con mucha razón, que la educación ya no puede limitarse a enseñar a leer y escribir en papel. Hoy, ser analfabeto también es no saber distinguir entre una fuente confiable y un invento de un bot de X (Ecs).
La «Alfabetización Mediática Crítica» no es otra cosa que aprender a hacernos tres preguntas básicas antes de dar ‘compartir’: ¿Quién dice esto? ¿De dónde sacó la información? ¿Qué gana haciéndome enojar o asustar? Porque el negocio de la desinformación vive de nuestras emociones. Si nos enoja, lo compartimos; si lo compartimos, ellos ganan clics.
Por otro lado, lo de «Ciudadanía Digital» va de entender que el internet no es una selva sin ley donde podemos insultar al vecino de forma anónima sin consecuencias. Es aprender a convivir, a proteger nuestros datos personales y a entender el impacto de nuestra huella digital.
Ojalá que el resto de los diputados no vean esto como un gasto o un asunto menor. En tiempos donde la inteligencia artificial ya te puede clonar la voz de un familiar para extorsionarte o armar un video falso hiperrealista, aprender a dudar de manera inteligente ya no es un lujo, es una estrategia de supervivencia.
Bien por la propuesta. Ahora falta ver si pasa de las buenas intenciones de tribuna a los salones de clases y a las campañas públicas. Por lo pronto, la próxima vez que veas un título escandaloso en Facebook, acuérdate de esto: respira, duda y no seas el que esparce el virus de la desinformación.
osjinuf@gmail.com