LA UAT MEJORA SU FISCALIZACION
03 Julio 2026
Por Óscar Jiménez Núñez
EL FRANCOTIRADOR

Déjenme decirles que hubo un momento que pasó casi inadvertido, pero que dice mucho sobre cómo se está moviendo la educación superior en Tamaulipas.
Le cuento que la Universidad Autónoma de Tamaulipas estuvo en una mesa de análisis convocada por la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
Y no solo fue para tomarse la foto. Fue para comprometerse a fortalecer los mecanismos de fiscalización para seguir teniendo un manejo limpio de sus finanzas públicas.

Sí, se que suena técnico. También suena a reunión de traje y carpeta bajo el brazo.
Pero detrás de ese lenguaje institucional hay algo más interesante.
Y eso es que la UAT ha entendido que la transparencia no es un tema exclusivo de los gobiernos, sino una competencia que también debe enseñarse con el ejemplo, practicarse y actualizarse dentro de las universidades públicas.
Porque, seamos honestos, cuando una universidad pública decide meterse de lleno en el tema de la fiscalización de sus propios recursos, la cosa cambia.
Porque significa que está formando profesionistas que no solo saben administrar recursos, sino que entienden cómo se revisan, cómo se reportan y cómo se rinden cuentas.
Porque mostrar las cuentas claras a la ciudadanía es lo más importante de la transformación de la Universidad Autónoma de Tamaulipas que dirige como rector Dámaso Anaya Alvarado, porque crea confianza en las instituciones y se construye con hechos y no con discursos.

Lo que la UAT hizo en la ASF es, en realidad, un gesto de madurez institucional, reconocer que los procesos internos pueden mejorar, que la capacitación continua es necesaria y que la fiscalización no es un trámite, sino una cultura.
Una cultura que, si se fortalece desde las aulas y las oficinas rectorales, termina permeando en los despachos, en las dependencias y en los proyectos que los egresados lideran.
Además, hay un detalle que suele pasar inadvertido. Que cuando una universidad se acerca a la ASF, también abre la puerta para que sus estudiantes y académicos se conecten con estándares nacionales, metodologías actualizadas y prácticas que están marcando la pauta en el país.
Es una especie de intercambio silencioso donde la universidad aprende, pero también aporta.
Y en tiempos donde la ciudadanía exige claridad sobre cómo se usan los recursos públicos, que la UAT se comprometa a fortalecer sus mecanismos de fiscalización es una señal de que la transparencia ya no es solo un valor institucional, es una competencia profesional.
osjinuf@gmail.com