La Columna de Hoy…LA UAT Y EL DEBATE SOBRE LA DEMOCRACIA


03 Abril 2026

EL FRANCOTIRADOR 

Por Óscar Jiménez Núñez 

En Tamaulipas, cada temporada electoral trae sus propios retos. 

Pero también trae su incertidumbre sobre quién ganará e incluso cada partido político y organizaciones e instituciones civicas y académicas despliegan sus rituales en apoyo de la vida democratica.

Los debates en la sobremesa, las bardas recién pintadas, y los jingles que se te quedan pegados en tu mente como si fueran un éxito musical.

Pero debo comentar que siempre aparece en el mapa electoral un actor muy importante de nuestra vida institucional tamaulipeca, y me estoy refiriendo a la Universidad Autónoma de Tamaulipas.

La UAT no compite en la boleta, no hace campaña y no busca votos para nadie, pero aun así participa en la conversación pública por el peso institucional del conocimiento que ahí se genera y por el número de su población universitaria. 

Y es que, en México, y obvio en Tamaulipas, siempre es un desafío la participación ciudadana, y la universidad funciona, por su naturaleza misma de inquietud, pensamiento crítico y conocimiento científico, como un pequeño laboratorio democrático.

Desde que esté columnista fue alumno de la Universidad Autónoma de Tamaulipas se han formado observadores electorales, y se organizan foros, se abren espacios para discutir con libertad y respeto toda clase de propuestas y, sobre todo, se enseña a los jóvenes que la democracia no es un trámite, sino un músculo que se ejercita alimentado con información e inteligencia.

A mí modo de ver, lo interesante es que la UAT no se limita a prestar salones o a poner mesas.

 No, claro que no, su participación suele ser más profunda. Y está tiene que ver con que los  académicos que analizan el contexto electoral, estudiantes que se suman como voluntarios y pensadores criticos, y especialistas que ayudan a explicar qué está en juego sin caer en el ruido de las redes sociales. 

Vaya pues, se trata de dirar a la población universitaria y desplegar a la sociedad en general de las herramientas necesarias para no ser engulliros por un entorno donde la desinformación corre más rápido que un meme.

Además, la UAT, a mi manera de entender, tiene algo que pocos actores sociales poseen.

Y eso es legitimidad entre la juventud. Porque cuando un profesor explica por qué importa votar, o cuando un grupo estudiantil organiza un conversatorio sobre participación ciudadana, el mensaje llega distinto. No suena a regaño institucional ni a propaganda, por el contrario, suena a comunidad y a pensamiento generado en libertad.

Claro, la UAT no es árbitro ni juez en la vida electoral de Tamaulipas. Eso todos lo entendemos.

 Porque hemos entendido que su papel no es decidir quién gana, sino ayudar a que la ciudadanía llegue mejor preparada a la boleta.

 Y hay que reconocer que nuestro estado es un lugar donde la política suele vivirse con intensidad, por lo que contar con un espacio que promueva la reflexión electoral serena es un oasis público.

Quizá por eso, cada proceso electoral termina recordándonos que la UAT no solo forma profesionistas, también forma criteriodemocratico 

Y como dicen los chavos, «la neta es qye ese aporte vale oro».

osjinuf@gmail.com


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