06 Octubre 2026
Óscar Jiménez Núñez
EL FRANCOTIRADOR
Durante muchos años cometimos el error de mirar a la universidad solamente como el lugar donde los jóvenes estudian una carrera, reciben un título y después salen a buscar trabajo.

Hoy, esa ya no es nuestra Universidad Autónoma de Tamaulipas.
Porque una universidad pública puede es más que eso.
Puede ayudar a decidir hacia dónde debe crecer una región, qué profesionistas necesitará la industria dentro de cinco años, qué problemas del campo pueden resolverse mediante investigación y qué innovaciones pueden terminar convertidas en empresas, empleos o mejores procesos productivos.

Y es que es muy interesante lo que está ocurriendo en Tamaulipas.
Durante el gobierno de Américo Villarreal Anaya, la Universidad Autónoma de Tamaulipas ha venido estrechando su colaboración con el Gobierno del Estado y con los sectores productivos.
Y es el propio gobernador el que ha señalado a la UAT como aliada en proyectos estratégicos relacionados con el desarrollo industrial, energético, la sustentabilidad y la cohesión social.
Porque por ejemplo, la Universidad reportó más de 200 proyectos activos enfocados al desarrollo regional y también fortaleció su relación con los clústeres Automotriz y Eléctrico-Electrónico de Tamaulipas.

Porque de poco sirve formar profesionistas para empleos que ya no existen. Y tampoco ayuda recibir nuevas inversiones si después las compañías tienen dificultades para encontrar el talento especializado que necesitan.
Hoy en día, en Nuevo Laredo hay otro ejemplo interesante. La UAT anunció una Licenciatura en Autotransporte de Carga, relacionada precisamente con una de las actividades económicas que distinguen a la frontera tamaulipeca.
Y en el campo sucede algo parecido, ya que uno de los proyectos más representativos es “Carne Tam”, desarrollado entre la Universidad, el Gobierno estatal y la Unión Ganadera Regional de Tamaulipas, cuya intención es fortalecer la productividad pecuaria y avanzar más allá de la tradicional exportación de ganado en pie.
También encontramos ejemplos en innovación, y en este renglón podemos indicar que la Universidad Autónoma de Tamaulipas ha trabajado en patentes y diseños industriales con aplicaciones en salud pública, medio ambiente, industria y logística.
Todo esto dibuja una idea que vale la pena observar, que
la administración de Américo Villarreal Anaya y la gestión rectoral de Dámaso Anaya Alvarado parecen haber encontrado un territorio común.
Y ese territorio es el de utilizar el conocimiento universitario para atender problemas concretos de Tamaulipas.
Hoy la mística es que un investigador no trabaje únicamente pensando en publicar, sino también en resolver.
Y que los estudiantes comprendan que aquello que aprenden en las aulas tiene relación directa con el puerto de Altamira, la industria de Reynosa y Matamoros, el comercio internacional de Nuevo Laredo o las actividades agropecuarias del centro y del altiplano.
Eso es desarrollo regional y en ese sentido se ve el trabajo rectoral de Dámaso Anaya Alvarado.
osjinuf@gmail.com