01 Abril 2026
EL FRANCOTIRADOR
Por Óscar Jiménez Núñez
En Tamaulipas, cada región tiene su propio ritmo económico —el norte maquilador, el centro administrativo, el sur energético y portuario—, y la UAT ha comprendido desde sus aulas esa naturaleza de la entidad.
Así es, porque la Universidad Autónoma de Tamaulipas ha entendido algo que muchas instituciones tardan años en procesar, y eso es que no basta con formar profesionistas.
Hay que conectarlos con el mundo real. En ese mundo donde pueda aplicar sus competencias adquiridas en las aulas universitarias.
Lo que a mí me parece interesante, es que la UAT no está apostando por una sola fórmula. Más bien, está armando una especie de menú de estrategias que se adaptan a cada zona económica del estado.
Y es que lo que funciona en Altamira no necesariamente sirve en Nuevo Laredo. Bueno tomemos eso como punto de partida.
En la frontera, por ejemplo, la UAT ha encontrado un terreno fértil en la industria maquiladora.
Las empresas instaladas en la zona frinteriza necesitan talento técnico y administrativo que entienda procesos, logística, calidad y, sobre todo, que pueda subirse rápido al tren de la productividad y la tecnología
Así tenemos que la universidad Autónoma de Tamaulipas ha respondido con convenios que van desde prácticas profesionales hasta programas de educación dual. Una idea tremendamente útil.
Y si posamos nuestra mirada en el sur tamaulipeco, veremos otra realidad.
La zona conurbada del sur de Tamaulipas vive al ritmo del puerto y del sector energético. Ahí, la UAT ha apostado por laboratorios, certificaciones y proyectos conjuntos que permiten a los estudiantes meterse de lleno en temas como eficiencia energética, seguridad industrial o ingeniería aplicada.
Y no es casualidad, porque las empresas necesitan perfiles especializados, y nuestra universidad está aprovechando esa demanda para fortalecer su oferta académica.
Y qué decir del centro de la entidad, en este núcleo poblacional la apuesta es por la gestión pública y la innovación social.
Es cierto, ciudad Victoria no tiene el músculo industrial del norte ni el dinamismo portuario del sur, pero sí concentra instituciones públicas, organismos autónomos y una creciente comunidad emprendedora.
La zona centro del Estado de Tamaulipas es el punto beuralgici de la administración pública estatal, es el centro de la toma de decisiones políticas y administrativas y la UAT lo sabe.
Y es por eso que nuestra máxima Casa de Estudios ha orientado su vinculación hacia proyectos de gobierno abierto, análisis de políticas públicas, incubadoras de negocios y programas de emprendimiento social.
Aquí la estrategia no es producir técnicos, sino formar solucionadores de problemas, agentes de cambio que generen ideas para el Bienestar de toda la sociedad tamaulipeca
Además agregaría al tema de la vinculación de la Universidad Autónoma de Tamaulipas con el sector productivo, algo que suele pasar inadvertido.
Cómo la UAT está empujando la investigación aplicada. Sí, la generación de conocimiento para soluciones inmediatas.
Y es que no se trata solo de publicar ducumentos, sino de convertir el conocimiento en soluciones prácticas.
Diagnósticos para el sector agropecuario, estudios de impacto para municipios, asesorías para cámaras empresariales, proyectos de innovación para pequeñas y medianas empresas.
Ya que cuando la academia se vuelve útil, las puertas se abren solas. Y hoy ese es uno de los flancos que aborda la UAT.
Desde luego que la UAT ha entendido que la vinculación con los sectores productivos no ocurre en un escritorio, sino en espacios donde estudiantes, docentes y empresarios pueden verse a los ojos y hacer algo juntos.
¿Y sí verdad? Suena simple, Tamaulipas está creando estos espacios, que son oro puro por las oportunidades de desarrollo para toda la sociedad.
osjinuf@gmail.com


