¿“LIKES” DE CHINA Y PAÍSES ÁRABES PARA DECIDIR EN GÜÉMEZ?


Por Roberto Olvera

¡Qué convocatoria! Una publicación de Facebook quiso medir las preferencias de Morena en Güémez y, por la variedad de nombres y escrituras que aparecen entre las reacciones, aquello terminó pareciendo una cumbre internacional. Faltaron los traductores y la foto oficial.

Todo apunta a que el único beneficiado con este tipo de encuesta o medición pública es Carlos Reyes. De ser así, resulta obvia su desesperación. Lo que no entiende es que ni chamanes, ni chinos, ni árabes van a hacer ganar a nadie. Por muchos “likes” que aparezcan, las reacciones no se convierten por arte de magia en respaldo ciudadano en Güémez. Es el pueblo el que va a decidir.

Las capturas muestran nombres en caracteres chinos, escritura árabe y otros idiomas. Los nombres no acreditan nacionalidad ni domicilio, pero la pregunta se sirve sola: ¿estaban midiendo preferencias municipales o inaugurando las relaciones diplomáticas de Güémez?

Hasta las capturas compartidas, el marcador llevaba 1,193 “me gusta”, 809 corazones y 20 carcajadas. Mucha precisión en el contador; sobre cómo comprobaron que participa gente del municipio, el gráfico guarda un discreto silencio. Antes de celebrar semejante respaldo, convendría revisar si el entusiasmo tiene domicilio conocido.

¿Quién organizó el ejercicio? ¿Hubo publicidad pagada? ¿Quién la financió? ¿Qué metodología utilizaron? Porque para contar emojis alcanza con una calculadora; para presumir representatividad hace falta explicar de dónde salen los números. Las imágenes no permiten atribuir pagos ni autoría a ningún aspirante.

Y entre tanta fiesta digital aparece un detalle bastante menos gracioso: a Perla Ivonne Ponce le reservaron la carcajada, mientras otras opciones recibieron símbolos de aprobación. Qué curiosa manera de promover la unidad: a unos les piden apoyo y a una compañera la ponen a competir con la burla.

¿Podría ese trato constituir violencia política contra las mujeres en razón de género? Tendría que analizarse el contexto; una imagen no resuelve por sí sola esa cuestión. Pero respetar una aspiración legítima no debería necesitar instrucciones.

Por lo pronto, que guarden los fuegos artificiales. El contador de Facebook podrá dar la vuelta al mundo; el trabajo para ganarse la confianza de Güémez se hace en Güémez.


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