05 Septiembre 2026
Óscar Jiménez Núñez
EL FRANCOTIRADOR
Si algo hemos aprendido en el noreste del país es que las grandes promesas de infraestructura, en el pasado, solian moverse a paso de tortuga… cuando no se quedaban varadas a mitad del camino.

Por eso, ver que la agenda federal, hoy en día, de la presidenta Claudia Sheimbaun Pardo en sintonía con el gobierno estatal de Américo Villarreal, la entidad no solo está recibiendo una «manita de gato», sino una verdadera reconfiguración completa para afianzarse como el gran corazón logístico y comercial de México.
Y más allá del discurso, esto tiene efecto en la vida diaria de Tamaulipas y la nación, desde luego.
Tengo que subrayar que a veces la palabra «infraestructura» suena a concepto técnico de oficina, pero su impacto se nota rápido en la calle. Un estado mejor conectado es el imán perfecto para captar inversiones por nearshoring, generar empleos especializados y mover la economía local.
Hay que recordar que Tamaulipas siempre ha tenido la ventaja geográfica de su lado.
Pero la diferencia ahora, con la presidenta de México Claudia Sheimbaun Pardo y el gobernador Américo Villarreal Anaya, es que sí se están poniendo las bases para aprovechar esa ventaja geográfica natural al máximo.
osjinuf@gmail.com