UNIENDO MIGRANTES


EL FRANCOTIRADOR 

Por Óscar Jiménez Núñez 

 Tula, Tamaulipas, es uno de esos municipios donde la vida transcurre con la calma de las localidades muy pequeñas.

Localidades que saben esperar, por eso el Instituto Tamaulipeco para los Migrantes (ITM) sigue fortaleciendo un programa que, más que trámite, es un acto de humanidad.

Se trata de la Gestión de Visas para Personas Mayores de 65 años que llevan una década o más sin ver a sus hijos que se fueron a los Estados Unidos buscando mejores horizontes económicos para sus vidas.

Tengo que subrayar que no es un programa nuevo, pero cada vez que se reactiva en una comunidad como Tula, vuelve a recordarnos algo esencial.

Que la migración no solo mueve cuerpos, también mueve afectos. Y esos afectos, cuando se separan por años, pesan mucho hace daño en el alma.

El Instituto Tamaulipeco de Migración podría limitarse a orientar, pero decidió acompañar  a los ciudadanos en ese tramite que se convierte en un puente para ellos y sus familias.

Y ese verbo (acompañar) cambia todo. Porque para una persona mayor, enfrentarse a formularios, citas, requisitos y entrevistas consulares puede ser tan intimidante como cruzar la frontera misma.

Por eso el programa no solo gestiona documentos,  sostiene manos, traduce dudas, explica pasos, calma nervios.

 Es en realidad un puente administrativo, sí, pero también es un puente emocional.

En Tula, muchas familias tienen historias migrantes, y este acompañamiento se siente como un alivio colectivo. 

Porque diez años sin ver a un hijo es una  la estadística que duele

Debo decir que el municipio de Tula es la muestra de un esfuerzo más grande del gobierno  de Tamaulipas por unir familias.

osjinuf@gmail.com


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